El dolor provoca muecas en la cara
Del que lo observa; a sabiendas
Que el padecimiento es propio
De las limitaciones, del despiste,
Del negar las evidencias.
Más doloroso es observar el recelo,
La impotencia de no saber hacer más,
Del ser justo aunque te llore el alma,
Que a veces el cuerpo, y no puedas
Más que hacerlo tras la puta ventana.
El dolor consume año tras año
Y ahueca de tal manera que lo rellenas
Con sonrisas, abrazos y besos.
Lo entregas todo y te quedas vacío,
Solo, una soledad desoladora,
Una insatisfacción comparable a la muerte,
Una mirada vacía, incapaz de decir algo
De provecho. Ciego de amor,
Tropiezas sin articular palabra alguna.
Tropiezas sin articular palabra alguna.
Y el desengaño es recordar
Hombres y Mujeres ahora de provecho,
Antológicos momentos realizados
Año tras año académico,
Pero en ese mismo instante,
Durante la hora interminable hace daño,
Durante la hora interminable hace daño,
Mucho daño,
Un dolor insoportable,
Que te devora para quedarte en nada...
Para nada más que
Un dolor insoportable,
Que te devora para quedarte en nada...
Para nada más que
Una mirada de ojos acristalados
Incapaz de proporcionar aquello que desean:
La respuesta correcta.
Jueves Negro.


