6 de junio de 2021

Mola Mazo

 


Quien mucho verso abarca

Menos poesía detenta;

Al igual que poco aprieta

El cinturón en la anorexia

Y sin embargo a ojos vista

Mola mazo.


14 de mayo de 2021

De Repente Y Sin Avisar

 

Han sido 9 meses fugaces. La mitad tras una pantalla y la complementaria bajo mascarillas. De ahí lo difícil de reconocer rostros. Se quedan las miradas, eso sí. 

Es curioso lo significativo que puede llegar a ser una presencia cotidiana, el mismo lugar , a las mismas horas del día. El mismo escenario y sus protagonistas, cambiantes al albur de los minutos.

Y queda todo bajo una mística fina que recubre la sensibilidad de hasta el más castellano. Me he dado cuenta que esta promoción que irremediablemente se marcha - como tantas otras - inicia una inexorable cuenta atrás. En 10 años no existirán bancos vacíos y árboles robustos en mi historia diaria. Y como el sabor permanente del buen café en la boca, paladeas cada uno de esos momentos de mayo - el mes idóneo para terminar los cursos al igual que el de septiembre es para empezarlos - a pesar que el regusto desemboca finalmente en amargo. 

Queda - por tanto - la sensación que es un año más. Pero que va. Este año tiene algo. Desconozco aún lo que es. Igual debo culpar a los que - de repente y sin avisar - se han marchado.




IES Ricardo Ortega. Fuente Álamo. Mayo 2021


21 de abril de 2021

Desconectado

 

Un rectángulo de 120 * 90 cms. Caoba con varias rozaduras y una inapreciable a la vez que persistente capa de polvo.

Una pantalla de alta resolución con un símbolo de manzana mordida a la derecha.

Un ratón. Un teclado. De blanco inmaculado aunque algunas de las letras de sus caracteres, las más presionadas, denotan un desgaste. Aún insuficiente como para no distinguir.

Un calendario anclado en el mes de marzo. Ninguna anotación. 

Un teléfono inalámbrico. Parpadea un icono en su pantalla avisando que hay mensajes de voz pendientes de escuchar.

Una lámpara de escritorio de Ikea. El tono metálico de su estructura recuerda a un signo de interrogación en la parte final de la pregunta.

Un bloc de notas cuya primera hoja recoge cifras, dispuestas en cualquier dirección e incapaz de ser leídas sin girarlo.

Un router con una M en su perfil. Luces en su parte posterior parpadean casi de manera inapreciable.

Una estructura metálica circular de donde sobresalen bolígrafos, lapiceros y rotuladores, todos ellos inclinados hacia la derecha. En dirección contraria los ojos de unas tijeras esperando a unos dedos que los puedan atravesar.


Y justo delante yo. Desconectado.