Quise hacer tantas preguntas
A las Vírgenes Vestales,
A los atletas del Olimpo,
A los reyes de Macedonia,
A los Persas, y a sus dioses
Antropomorfos y divinos,
A los que ciegos veían
Como los sordos escuchaban,
A los que sin tacto
Acariciaban el ámbar
De la inmortalidad.
Quise hacer las preguntas
¿ Quienes somos?
¿ Qué es lo que hacemos?
¿ Qué esperamos y qué tenemos?
¿ Cuándo abandonaremos el mundo
Para ser etéreos sin morir
En el intento ?
Tardé en darme cuenta
- Olvidando el minutero -
Que la única respuesta válida
Se encontraba desde la aurora
Boreal cuando se abren sus ojos,
Hasta el espacio canoso
Que salpica coqueto hasta en los
Lugares más insospechados
Que forman el universo
De aquello que burdamente
Llamaremos cuerpo.