Posiblemente la fama tras su muerte, oscureció el interés de su vida.
Van Gogh es de esos pintores que, sin saber muy bien, lo tienes manía y ya está. En Amsterdam se encuentra el museo de este holandés, y hay que reconocer que su organización, en 3 pisos, y que permite apreciar su evolución cronológicamente, hace que sea un museo atractivo y poderosamente formativo. Lo primero que se aprecia es estar ante un pintor holandés, amante de paisajes, canales y poderosamente influenciado de aquellos precursores del Impresionismo, tipo Millet, pero que su desequilibrio - y genio - le permitió superar, o cuando menos diferenciar de todos los demás. Es explicable por ello su poco entusiasmo a esa etapa parisina - que como todos los demás pintores pasó en ese París maravilloso de finales del s. XIX - junto a esa relación tan intensa con su hermano Teo y esos encuentros, tan tormentosos con Gaughin, que en cierta medida le llevaron a su fatídico final. Su encierro en el pisquiátrico le llevó a plasmar, tímidamente las adversidades humanas, y su definitiva liberación, en aquellos pequeños pueblos franceses, donde dejó su vida a través de los pinceles, materializando sus obras más logradas, más personales e intensas.
Con esto intento plasmar mi " reconciliación " con este pintor, a la altura de aquellos franceses - Monet, Manet, Renoir, Degas, Pisarro... aunque eso sí, me quedo con una buena copa de vino y un paseo a lo largo del Sena o a la sombra de la torre Eiffel, que las hordas de turistas colocados en busca de coffee shops decadentes y/o desfilando por las vitrinas del Barrio Rojo donde las profesionales del sexo deben convivir con aquellos que buscan desfogarse lejos de casa.
El lema I Am Amsterdam ,en plena explanada de los Museos, busca dar una nueva visión de esta ciudad, más cultural, y seguro que más acorde al carácter tormentoso del pintor pelirrojo. Lo que sí es interesante es analizar la mentalidad holandesa, pero eso os lo cuento otro día no?


