Cada instante, tan lejos tan cerca,
Que a menudo me siento nube
Arrastrada por su aliento;
El aroma, la fragancia, el viento
Que inspira mis pulmones
Y estimula mi pluma.
Como el gélido y noctámbulo
Beso de las noches de invierno
En los pequeños cines de barrio.
Cuesta tanto creerlo
Que, a veces, en mis tormentas
Seas la frágil vela
Sometida al mástil y al nudo
Marinero...
¡ Fantasmagórica veleta
Al norte, fuera
Y al sur, dentro !
Inmenso delta,
¿ Quien pudiera ser río
Aun en los montes donde naciera ?
O si no, beber de su tibia lava,
Sonrosada, fluída...
Penetrar en tierra desnuda,
Edelwais del Monte Perdido,
Roca con fisuras por donde escalar,
Cumbre arenisca o calcárea
Y granito por corazón.
¡ Oh ......
La Atlántida,
El eslabón perdido,
El caballo de Atila,
Y también Sibila Romana
O virgen custodia del Oráculo de Delfos... !!!!
Quien te pueda entender
Llamémosle sabio.
Y quien te pueda conquistar
Alejandro Magno.
Los demás Ilotas;
y yo.
Inédito
9/11/1995
Siempre sospeché que este poema
fue un efecto secundario de estudiar .
Ahora sé que no fue así