| Zona Cero de Manhattan |
| Vistas desde el Empire State |
Se cumplen 10 años de aquel día. Cuando vas a Nueva York por primera vez existe una atracción a la zona del World Trade Center, no solo por su famoso centro comercial Century 21 ( donde puedes perder la cabeza y comprar literalmente todo de todo ), sino evidentemente por ver, intuir aquella tragedia. He de reconocer que te quedas helado: Un enorme solar, donde se alzaban aquellas Torres Gemelas, enormes, y que impresionan cuando salen, irremediablemente, en alguna película anterior al 2001. Y desde luego, contrasta ese solar, que cuando yo estuve se estaba edificando en su parte subterránea, con la opulencia de los rascacielos que quedaron ilesos de aquella locura. Son como los testigos acristalados que cambiaron sus lentes porque no se creían que aquello hubiera sido posible. Pero lo fue.
El lugar destila un ambiente místico, patriótico, pero, mucho menos de lo que yo me imaginaba. Queda, cómo no, banderas, un lugar de reconocimiento a los bomberos de NY y poco más. Han sido comedidos, y supongo yo, que cuando se termine de construir la inmesa torre que sustituirá a las derribadas, el tiempo barrerá aquellos vestigios, de aquel hecho tan lamentable para Estados Unidos, y posteriormente, por sus consecuencias, para el mundo.
Si yo hubiera sido presidente de Estados Unidos, o de mí dependiera qué hacer en aquel solar de uno de los centros neurálgicos de la economía mundial, no sé muy bien que haría, pero fijo que en algún espacio, siquera pequeñito hubiera puesto una madraza o una mezquita, donde todas las personas que visitaran la Zona Cero no se llevaran una idea equivocada de una cultura, una religión que no representa a ningún terrorista.
