Llegué a estar hasta los mismísimos de trabajar. Sé que no debo protestar, máxime como está la situación actual, con tanto paro, pero justamente por la crisis, se trabaja más que nunca. Y la maldita reforma laboral permite que los horarios sean intempestivos. Sin ir más lejos, hoy, a las 9 de la mañana, a casa del primer destino, justo cuando dejan a los niños. Pero sin enrollarse demasiado, sobre las 10.15 tengo que acudir , a la otra punta de la ciudad, en ese caso justo cuando se levanta de la cama. A la hora de comer, casi ni puedo. Un servicio rápido de 13.30 a 14.00, y pitando a una urgencia, de 16 a 17 horas, atendiendo a una clienta insatisfecha. Puedo asegurar que está vez no podrá quejarse.
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| De la red |
Hay tanta competencia que he tenido que incorporar algún extra. Pero sólo para atenciones especiales y el turno de noche. No os podéis imaginar cómo se ponen las clientas cuando ven brillar mis ojos en la habitación a oscuras. Sex man que es uno las 24 horas.



