De la red
Curiosamente los colores que se vierten desde los tubos hacia el agua, aparecen finamente clasificados en un hilo del mismo grosor, similar longitud, e incluso aparecen cayendo a la misma velocidad. Eso sí, en ese medio, se distingue perfectamente cada uno de ellos, sin mezcla, y de acuerdo a sus características. Los cálidos rosa y amarillo, el verde oscuro, que contrasta con un blanco poderoso, y rodeado por el chillón rojo y naranja, hasta alcanzar a los fríos, azul y violeta. Identidades propias y sin mezcla.
Llega al agua, y a partir de ahí, se expande y se mezcla, se profundiza a difentes alturas, y empiezan los tonos, el enriquecimiento, y la variedad.
¿Qué es más bello ? Eso es subjetivo, lo sé , pero las posibilidades de los colores bajo el agua son ilimitadas frente al monocromático uso de los tubos.
Y ahora apliquemoslo a todos los aspectos de la vida, de la sociedad. ¿Realmente queremos sociedades que segregan los colores ?
Pues la base se encuentra en la escuela , en los institutos. Hay que cerrar los colegios privados que imponen su color ideológico, si no cumplen y defienden los principios basados en la Democracia e igualdad de oportunidades, acabar con los concertados que se benefician de lo público para mantener sus ideas y sobre todo, finalizar con ese proceso de imitación que la escuela pública realiza a través de programas que sirven, simplemente para segregar a los alumnos, para diferenciar a los centros públicos entre los de élite y los de guetto. Debería ser un crisol de colores para que todos tuvieran acceso a las oportunidades sin tener en cuenta su situación socioeconómica, su ubicación, o simplemente que el azar le haga estar en un centro desafortunado.
Y esto, por cierto, es más fácil que formar un gobierno. Simplemente hay que empezar a pintar desde nuestro pincel usando colores, exigiendo su uso.