El tiempo pasa tan rápido como el Halcón Milenario al activar la velocidad de la luz. Y no es que sea preocupante, pero vengo dándome cuenta que mi memoria no retiene al mismo ritmo, y después me ocurre que no recuerdo ni la mitad.
Y es curioso. hace años, apuntaba los hechos singulares, guardaba recuerdos, aunque fueran insignificantes, y no era nada difícil el recordarlos. Por eso mismo, los fui arrinconando , primero, en cajones olvidados, después en cajas precintadas, y finalmente en contenedores de color amarillo, verde, azul.... dependiendo de lo que uno se desprendía.
Ahora , no los echo de menos, entre otras cosas porque ya no recuerdo que había dentro, pero es verdad que hay momentos que te apetecería abrir el baúl de los recuerdos, para horrorizarse, eso sí, en la mayoría de las ocasiones, y ver qué fue y pensar lo que pudo ser.
Este año los propósitos deben parecerse - supongo - a los de todos los anteriores, pero, hay uno que puedo asegurar que es totalmente nuevo. No quisiera adelantar nada, por aquello de no gafarlo, pero espero que a lo largo de estos 365 días, y si son necesarios más, pues ahí estarán, siga adelantando un proyecto que tenía en mente desde hace ya muchos años, y que, toquemos madera, parece que va avanzando como no lo había hecho en intentos anteriores. Además noto que ahora es el momento, el preciso momento.
¿ Qué es ? Mantendremos el respeto al significado de la palabra novela, pero , independientemente de lo que salga, me hace mucha ilusión, y si bien me permite recuperar algunos episodios del pasado, no todos los que quisiera, sí me está permitiendo desarrollar la imaginación y a veces me transporta a otras realidades, otros tiempos. Espero saber volver y llevarlo a buen término