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De la red
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A menudo,
El presunto animal que todos
Escondemos,
Abandona lo más oscuro del averno
En busca de la morena rubia que todos
Queremos,
Y arrambla con la primera hembra
Sin mediar palabra alguna,
Sin tan siquiera pararse a pensar,
Iracundo,
Como Saturno Devoró a sus Hijos,
O como la desesperación agónica
Que se pinceló en el Grito.
Mas lo que llama poderosamente
La atención,
No es el revuelo, ni el pánico
Al mostrarse el presunto animal
Que todos nosotros escondemos,
Sino la complacencia de lo más natural
De la morena rubia, que se deja
Plácidamente llevar, que se agarra
Firme para participar en la posterior
Orgía.