Hope. Esperanza. La Esperanza es lo último que se pierde, aunque , como dice aquel chiste malo, dejar que Esperanza se pierda, sobre todo si vive en Madrid y pasa por ser política, muy de las de antaño. Bicho malo.
Esperanza de que todo vaya bien. No. Que vaya mejor. ¡ Qué narices ! que vaya como nunca, o cómo debería ser siempre.
Me ha sorprendido el reciente anuncio de un banco que ya nos presenta el fin de la crisis. Euribor + 1,99 para adquirir una hipoteca, y salen dos personas jóvenes, enamoradas, que por la pinta que tienen, y dónde están ubicados, no creo yo que les haga falta ni cambiar de piso, ni endeudarse hasta las cejas. Pero es evidente. Toca optimismo. El gobierno ha decretado el fin de la crisis, y sus principales asociados, no dudan en poner la campaña mediática en marcha. Sí, la prima de riesgo por los suelos, como los sueldos; desciende el paro, eliminando un trabajo estable por dos temporales, y expulsando a toda una generación de jóvenes super preparados para ser mano de obra barata en los locales de la capital británica; claro, aprenden inglés y es una experiencia para buscarse un futuro deslumbrante - los que llegan en patera, eso sí, vienen a quitarnos el trabajo - y un sinfín de hechos lamentables - Revueltas en Burgos, o en Melilla; leyes como la del aborto que dicen proteger un feto para condenar en vida a personas que son abandonadas a su suerte; independencia de poderes que brilla por su ausencia, o ex presidentes que abandonan consejos de administración porque se aburren de ganar cantidades astronómicas.-
Podía seguir. Pero no hace falta. A mí no me engañan. Tengo Esperanza en las personas, en la cercanía de los comentarios, o en el momento que una simple canción me hace emocionar.
Ya sólo falta un detalle. Gritar. Mirarse en Burgos, sin ir más lejos
Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.
Ghandi