Me temo que El Purgatorio - si existe - se encuentra día tras día en este, nuestro hogar, nuestro planeta. Lo reconozco, ando con altos decibelios de cabreo últimamente, y sin querer que paguen Justos por Pecadores, voy a incluir a la Humanidad, de manera genérica, o sea, que te incluyo y me incluyo, así, de manera grosera.
La Soberbia es una pesada losa que cae sobre las espaldas más gruesas, y a pesar de nuestra resistencia nos aplasta hasta acabar hundiendo por debajo del suelo la cabeza.
La Envidia corroe por dentro hasta debilitar las piernas. Nubla la vista y el juicio sano. Termina por convertir en Gollum sin la necesidad del Anillo entre los dedos hasta transformarse en Saurum.
La Ira descontrola. Nubla la razón y destina todos sus actos para dar rienda suelta al Odio. Al poco tiempo hasta lo más abominable se cree necesario.
La Codicia y la Avaricia nos empecina en acumular destellos, amuletos y baratijas , que , cuanto más tenemos, más queremos, incluso hasta cuando nos damos cuenta que es sólo por relumbrar al albur del sol.
La Pereza consigue dejar a la mitad
La Gula nos atiborra y nos embota. Devoramos los principios básicos de la solidaridad e igualdad de género y también de número.
La Lujuria descansa a los pies del Paraíso, fornicar hasta con las cuerdas de la vecina del quinto, o las zapatillas del marido ... del mismo, mismo quinto, al unísono, mientras la televisión propone otro programa igual, distinto.
Y por si fuera poco, desequilibrio perdido, nos dicen que el Paraíso Terrestre sólo se alcanza
si te llamas Dante, y Beatrice...
Ay que joderse, muchos son los llamados, pocos los escogidos