Como un niño pequeño.
Hace muchos años que el mundo árabe y musulmán me atrae. Probablemente las agencias de seguridad norteamericanas, CIA, CSI y todas esas empresas informáticas y de redes sociales que nos tienen controlados, estarán escrutando los mensajes ocultos que estoy trasladando. Y, mientras que medio mundo - siendo generoso - identifica al musulmán y al árabe con terrorismo, extremismo, y atraso social y cultural, - sin negar los aspectos más oscuros que toda civilización porta - a mí me han atraído su refinamiento en sus obras arquitectónicas, su letras cúficas y cursivas que recorren sus paredes, y su carácter cercano, en aquellos países que he vistado, y ese carácter de pueblo vivo, conocedor y orgulloso de su historia, de su religión, de su comercio y cercanía.
A menudo recuerdo esa raíz nuestra que parece avergonzar a más de uno , aquí nacido, y olvida los 800 años de Al Andalus, y el esplendor que el Califato de Córdoba o el reino Nazarita de Granada significó para nuestra propia historia, y todo lo que nos aportaron. Desde la huerta, a esas palabras tan mágicas que adornan nuestro idioma, pinchar el enlace y mirar cuántas tan curiosas, pasando por supuesto por sus restos artísticos, el flamenco, o esas mujeres morenazas que quitan el hipo con tan sólo mirarlas.
Como un niño pequeño. Así estoy. Llevo apenas 3 clases, y es realmente alfabetizarse de nuevo, a través del alifato, y como tal he aprendido mis primeras 5 consonantes - las 4 primeras y Nun - aparte de las 3 vocales que usan. Ya os digo que es difícil, muy difícil, y más para alguien tan torpón en los idiomas como lo soy, pero os digo que estoy deseando que llegue los lunes y miércoles para que llegue el momento de ir a clase, en esta ocasión de alumno. Eso sí, como buen alumno, llevo fatal hacer los deberes !!!! ¡¡¡ De hecho, mañana me pongo a ello !!!


