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| Lost in Translation - 2003 |
2011. Se repitió la lluviosa atmósfera agobiante de Tokio en otra latitud, en otro continente, a otra hora.
Justamente cuando sonaban las tres y mágicamente nos retrasábamos a las dos. La noche carecía de luminosos, apenas dos farolas de luces anaranjadas, pero el fino chirimiri calaba su rostro angelical, sus mechones licuosos goteaban como las puntas del paraguas y, mientras, tras el cristal moteado de agua, él, saboreaba la última calada de un Malboro prohibido, el penúltimo sorbo del Scotch Mist, que con los años él mismo, cuando la noche derrotaba a sus clientes, se preparaba y servía tras la barra.
Ella se atusó el pelo, de la misma manera que plegaba el paraguas, tan transparente como el fondo de sus ojos el segundo, tan húmedo como estaban sus labios el primero, y entró con aparente calma mirando hacia la barra. Al instante, él dispuso un Old Fashioned sobre la barra, 3, 4 , 5 hielos y rellenó con Jhonnie Walker Gold Label hasta el mismo punto que el último cubito se sumergía sutilmente.
- Esta botella te ha estado esperando tanto tiempo que, a menudo, he pensado que iba a ser el último vestigio de este garito - comentó él al tiempo de acercarle el vaso
Ella dirigió el vaso y tras en escueto trago, le miró diciendo - Parece ser que ha merecido la pena llegar hasta aquí -
- ¿ Y ha sido largo el viaje ? - comentó él mientras se servía una nueva copa
- He de reconocer que sí. Tanto como botellas han podido ser servidas en este sitio, sin contar aquellas que tu te hayas llegado a tomar - Comentó al tiempo que una gota recorría la comisura de sus labios dejando su sonrosada sonrisa brillando como cualquier luminoso de Tokio.
Él terminó de saborear su enémisa copa y se acercó tanto a sus labios como había tenido los hielos en su boca anteriormente, pero ella le hizo retroceder con tan solo un ligero pestañear que coincidió con el fuerte golpear de la lluvia sobre los cristales.
- Parece que la lluvia arrecia - dijo él ,creyendo aprovechar el instante metereológico para reparar la anterior precipitación. ¿ Quieres la última antes de cerrar ?
- No. Me tengo que ir. Desde aquel encuentro en Tokio, sigo errante tras las lluvias - respondió ella al tiempo que recogía el paraguas del suelo y cerraba aquella sonrisa. Y esta tormenta parece que pasa de largo.
- ¿ Y a quien buscas ? - preguntó él, dejando su vaso al borde de la barra segundos antes que se precipitara al suelo.
- Le busco a él. Aquel que sea capaz de no diluirse entre los hielos y saber saborear mi esencia sin necesidad de ponerme la etiqueta de especial, o gran reserva - respondió abriendo y desapareciendo tras la puerta, al tiempo que una bocanada de aire fresco y húmedo,le dejaba a èl en el mismo sitio, incapaz de poder decir nada.



