Volvía del gimnasio en el plan friki que me caracteriza: bolsa de deporte rosa, chandal azul con chaqueta a juego, mp3 colgando de la cremallera, y de vez cuando espasmódicos movimientos ( dependiendo de si toco guitarra, bajo o batería ) acompañados con sonoras melodías emitidas por mi voz. Sí, la gente me mira, y alguna se cruza de acera, pero es algo que me supera, un complejo de OT que me persigue de nacimiento.
De pronto observé a una muchacha saludándome con la mano, y, yo, fastidiado porque iba a interrumpirme en el estribillo de Reptile , paré y la reconocí...ups, un ex- alumna. Me quité los auriculares, dos besos, y después de recobrar el aliento ( y pasada la inicial vergüenza, de 3 segundos ) la pregunté que tal la iba. Según transcurría la conversación, me iba dando cuenta que esa ex- alumna ya era toda una mujer. Muy guapa, hablaba con una madurez y claridad que denotaba ya la mayoría de edad. Según comentábamos lo típico, sobre estudios - ya no estudiaba - trabajo - estaba en paro y no pensaba trabajar en la hostelería por unos sueldos muy inferiores a lo que fijaba el convenio - me comentó que recordaba su paso por el instituto con un sabor agridulce, ya que algunos compañeros suyos la aconsejaron que no dejara estudiar y no les hizo caso alguno, y de paso, hizo una pequeña referencia a los profesores que tuvo. Habitualmente cuando alumnos y alumnas me hablan de compañeros, les recuerdo que no se debe hablar de nadie que no esté presente, y esta vez, esta ex - alumna, me espetó: pues entonces hablaré de ti.
La conversación fue bastante larga y emotiva. Me sorprendió que una alumna que, por desgracia, pasó sin pena ni gloria, por el Instituto rememoró al menos 10 clases, con sus momentos que tuvo en la hora de geografía que impartió en 3º de la ESO, y que yo, sinceramente, algunos de ellos ni recordaba. Al despedirnos, y como corolario, me comentó: Por cierto, cada vez que en el bar ,donde hasta hace poco trabajaba , alguien hablaba mal de vosotros, yo comentaba... todos no.
Y en estos tiempos oscuros, de agresión al sistema educativo por parte de los poderes públicos, te encuentras, donde realmente importa, un poco de luz.


