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| Fotos de Der Bordenschatz |
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La noche de todas las tormentas se había adelantado un día antes de la cita deseada. Ella hubiera querido materializar esos fulgurantes rayos y truenos, esos vientos que hacían golpear las gotas de lluvia sobre el cristal ,así, tan violento como la vara del jinete golpea al jamelgo; hubiera querido oír el crepitar del somier, como las ascuas hacen arder al leño, e incluso escuchar, entre chispas , jadeos.
La noche de todas las tormentas se había adelantado un día antes de la cita deseada. Mas ella, - quien sabe esperar, al final no desespera - se hizo dueña de la noche de la Mujer Pantera, invocó un aquelarre para que le recorriera - de la punta del pie a su frente - todo su cuerpo entero, y sobre su cuerpo, él , doblegara su alma por el placer, transportándola de este mundo al borde de la inconsciencia.
La noche de todas las tormentas se había adelantado un día antes de la cita deseada. Y al recobrar la conciencia, - y con solo un rugir - sintiera que ella , la mujer pantera, hubiera dado buena cuenta de aquel hombre, ahora despojo, de cuya presencia solo se evidenciaba una lujosa camisa - que le iba como anillo al dedo -
A la mujer Pantera