Imagínate, mi voz es mejor
Recuerdo que cuando cumplí los 10 años, disfrutaba de aquellos veranos eternos en el pueblo, y esos partidos de fútbol, interminables, que entre clase y clase, me llevaron a descubrir el gusto por el conocimiento del medio y la historia, aunque, a decir verdad , yo quería ser de mayor cantante.
Recuerdo, ya a los 20, las tertulias políticas, económicas y sociales, el juego del duro entre chatos vino, y borracheras, persiguiendo a todas ellas, se movieran como se movieran; algunas clases universitarias, el cine y los primeros poemas. Seguía corriendo por la banda y cantaba, aunque en esos momentos canciones nuevas.
Recuerdo, con los 30, la independencia, los viajes, los institutos y el sur. Las primeras canas y los kilos como equipaje de compañía. La desaparición y la aparición de Ella. El gusto de sentirse dueño y el placer del trabajo bien hecho. Simultaneé canchas y paseos con bicicleta, tardes de pacharán y la A 92 como road movie. Cantaba por la calle y a lo largo de la playa, sin que nadie me mirara mal...normal ( se alejaban )
Y alcazando los 40, añadí los viajes de larga distancia, mayor decisión laboral e hipotecas; recuperé la inspiración y la plasmé a nivel virtual, al tiempo que colgué las botas, para siempre, aunque siga golpeando los balones. El placer de una buena comida, la tranquilidad de saber que se hace y a donde vas cada día. De todas maneras, parece que mantengo lo principal: sigo cantando y a fuerza de tantos ensayos, mejor.



