Sabía que de volverse,
No hubiera tenido más
Remedio que ser la funda
De su almohada;
Sabía que de volverse
sus camisas, sus faldas
Y sus complementos
Vestirían mis armarios;
Sabía que de volverse
No existiría espacio
Para ser dos en uno,
Así que una de dos:
O desaparecía
Enfundada en sus zapatos,
O desaparecía
Fundido bajo sus suelas.
Y al irse,
Solo se oyeron tacones,
No hubiera tenido más
Remedio que ser la funda
De su almohada;
Sabía que de volverse
sus camisas, sus faldas
Y sus complementos
Vestirían mis armarios;
Sabía que de volverse
No existiría espacio
Para ser dos en uno,
Así que una de dos:
O desaparecía
Enfundada en sus zapatos,
O desaparecía
Fundido bajo sus suelas.
Y al irse,
Solo se oyeron tacones,
Cada vez más lejanos.



