Una vieja historia china narraba que un hombre corría de manera apresurada, cuando la lluvia torrencial del monzón más arreciaba al mediodía, y observó, de manera incomprensible como su vecino paseaba tranquilamente, lento y sin inmutarse, y al encontrarse con él ,al día siguiente le preguntó: oye, y tú ayer ¿ porque no corrías con lo que estaba cayendo?
A lo que su vecino respondió:
¿ Y para qué ? si más adelante sigue lloviendo.
Esta claro que este sabio personaje no estaba matriculado en 2º de bachillerato porque no ha sido hasta prácticamente hoy cuando habéis podido deteneros. Así que ahora es el momento. Paremos
Decía Gabriel García Márquez “No llores porque se terminó y sonríe porque sucedió”
Y es que os podéis plantear que el finalizar, como es vuestro caso, el Instituto, puede resultar doloroso, y deseáis retener esas caras que os han acompañado los seis mejores años de vuestra vida pero , si lo pensamos pausadamente no tiene porque serlo. Si cada uno de vosotros, no dejaseis nunca a nada ni a nadie, no tendríais espacio para lo nuevo. Evolucionar, fijaros en lo q os digo, constituye una especie de infidelidad…a los demás, al pasado, incluso a las antiguas opiniones de uno mismo…
Y ¿sabéis que pienso ?.. que cada día deberíamos de tener al menos una infidelidad esencial, una revolución necesaria….se trataría de un acto optimista, esperanzador, una afirmación no solo de que las cosas pueden ser diferentes, sino mejores.
Por tanto, queridos alumnos y alumnas os invito a ser infieles y…
Conservar y enriquecer, en todo caso, lo mejor del Bachillerato….que no es otra cosa que:
El Esfuerzo de superarse día a día
La búsqueda de nuevas metas y logros
El encontrar , por qué no, la sintonía que armonizará vuestra vida adulta
Y el no ceder jamás en el empeño hasta alcanzar aquello que decidáis como irrenunciable, y que os conducirá, finalmente a la felicidad…y con ella, indirectamente, a la mía, a la nuestra.
En definitiva, lo único que se me ocurre deciros es que Esto no es el final, sino justo lo contrario, el Principio.
Los grandes momentos de vuestra vida no serán necesariamente las cosas que habéis hecho , sino también lo serán las cosas que os ocurran, estéis o no juntos. Es el momento de seguir soñando juntos, siempre, aunque sea navegando a veces en el recuerdo.
Y ya que no voy a poder compartir con vosotros las reflexiones de la segunda temporada de esa fantástica serie que emiten en la primera la noche de los lunes, Permitidme terminar con una poesía de Gabriel Celaya, y en la que muy a menudo suelo pensar:
Educar es lo mismo que poner motor a una barca:
Hay que medir, pesar, equilibrar…
Y poner todo en marcha.
Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma
Un poco de marino
Un poco de pirata
Un poco de poeta
Y Kilo y medio de paciencia concentrada
Pero es consolador soñar mientras uno trabaja,
Que esa barca, ese niño,
Irá muy lejos por el agua
Soñar que ese navío
Llevará nuestra carga de palabras
Hacia puertos distantes
Hacia islas lejanas
Soñar que cuando un día
Este durmiendo nuestra propia barca
En barcos nuevos seguirá
Nuestra bandera enarbolada
Gracias por todo lo que nos habéis enseñado.
Y recordar que siempre nos quedará Granada.