Con solo dos días se desvelaba ante tantas voces;
Al mes eran sus llantos los que provocaban más gritos;
Con dos meses ya era ignorada en su cuna
Y al año nadie recordaba el día de su nacimiento.
A los tres años se habituó a las palizas,
Y veinte años después contemplaba paralizada
Al mes eran sus llantos los que provocaban más gritos;
Con dos meses ya era ignorada en su cuna
Y al año nadie recordaba el día de su nacimiento.
A los tres años se habituó a las palizas,
Y veinte años después contemplaba paralizada
La espalda y las muñecas de su hija.








