El Quirinal, una de las colinas de Roma presenta unas vistas imponentes. Cerca se encuentran iglesias emblemáticas del barroco ( S. Andrés, S. Carlos de las 4 Fuentes ) y en su cima el Palacio del Quirinal, actual residencia del presidente de la república italiana. El último día de la excursión, cuando los alumn@s andan con las reservas bajas, suelo gastarles alguna broma, y esta fue la escogida.
Resulta que según nos acercábamos a este palacio, y con la cercanía de la Fontana de Trevi, se me ocurrió decirles que teníamos una cita muy importante, y que había que llegar puntual al Palacio, pues nos iba a recibir el Presidente Italiano ( Giorgio Napolitano ) ... así que llegados al palacio, empecé una pequeña representación, acercándome a los policías que allí había, preguntándoles porque las banderas estaban a media asta, aparentando que nos esperaban, mirando el reloj... y en esos momentos se produce el cambio de guardia...los alumn@s observan el momento asombrados, y además se abre la puerta y al fondo aparece un hombre bien vestido, con un abrigo largo, que se dirige hacia la puerta de manera decidida. A veces los hados juegan a nuestro favor, y pienso : " Esta es la mía, sin duda...jejeje " Total, que muy serio, y con la complicidad de mis compañeros, les digo que se pongan en fila de dos, ( 44 alumn@s casi nada ), que aquel hombre es el presidente de la república italiana, y que va a saludarlos uno a uno, y que se comporten como merecen, pues van a representar al Instituto y a su país.
Fueron unos segundos deliciosos, de la puesta en evidencia de la ingenuidad que mostraban todas estas victimas que , por un momento, se creyeron a pies juntillas todo lo que les conté de manera tan solemne. Al final, claro , se deshizo el entuerto, ( temí en algún momento por mi integridad, pero les dije que había que ir a ver la Fontana rápido antes que la desarmaran por la noche ) pero me sirvió para dos cosas: hacerles recordar para siempre que si ven las banderas a media asta en la residencia presidencial indica que su residente no está en casa, y, más importante, un buen recuerdo de este viaje cuando vuelvan, ellos solos, ya mayores, a Roma, quien sabe si para gastar la misma broma. Sería la mejor manera de recordarme.
A mis alumn@s del Poli, a pesar de los pesares