24 de abril de 2017

Sin Remedios. 20 Abril 2017.

 Las 19.30 del 20 de abril llegaron con una fuerte ventolera y una bajada térmica, no lo suficiente para explicar mi tiritona. Tímidamente la librería se fue llenando por un destacado número de personas, todas ellas conocidas, y que no tardaron en situarse en las sillas - al final escasas - destinadas para este evento. Hablaban tranquilamente, cada uno de sus cosas, y a mí me daba tiempo suficiente para saludar y de paso relajarme a través de 3 o 4 risas ( bienvenidas siempre )






Y de repente se hizo el silencio. La presentación de Sin Remedios comenzaba bajo las palabras experimentadas de Luis, mi editor, y que ha leído tantas veces ( o más ) la novela. Y se veía como, poco a poco, se generaba una atmósfera nítida, tranquilizadora, que invitaba a desvelar - mínimamente - las claves de sus historias, transformándose en un coloquio, un cambio de impresiones donde me veía hablando de aquello que había sido plasmado en 390 páginas.


 E incluso hubo preguntas. Interrumpido por un inolvidable mareo, fruto del calor que había en la Montaña Mágica, la librería cartagenera donde se realizó la presentación. Nada grave ( y es que el fenómeno fans incluso me persigue...) . Un suceso que estoy seguro que esta alumna mía - que alegría que también acudieron - jamás olvidará y que yo siempre la asociaré a este hecho.


 








 Y cuando quise darme cuenta, me encontraba firmando ejemplares. Un momento muy especial, os confieso, yo concentrado, intentando hacer una dedicatoria personalizada a cada uno de aquellos y aquellas tuvieron a bien acompañarme. Era como estar en una nebulosa donde aparecía, en un instante, personas conocidas, e iniciábamos un diálogo : yo lo empezaba dejando por escrito , y después continuaba con un gesto, un beso y una íntima lectura de la misma, ya fuera del alcance de mis vista por parte de aquella que dejaba paso a otra en esa fantástica nebulosa.


 En definitiva, una tarde inolvidable, persistente ya en mi memoria y quiero pensar que hizo feliz a un buen puñado de personas. Yo, puedo aseguraros, que así lo estuve, y así sigo, Sin Remedio y  que así nada lo detenga.



20 de abril de 2017

Sin Remedios. Dedicatoria


Hoy es el día. Pero no os voy a hablar de la presentación,  de los nervios,  ilusiones y sensaciones que se han ido acumulando y que se multiplicarán por mil cuando el reloj alcance esa hora.

Hace unos días recibí un mensaje de una ex alumna mía, ya  toda una mujer con su carrera universitaria finalizada. Es de aquellos alumnos magníficamente preparados, con experiencia en idiomas y en el extranjero, y que empiezan abrirse camino en el mercado laboral de nuestro país,  sin mirar el destino y el puesto, y con la mirada abierta al futuro, aunque el contrato sea como sea tanto en duración como en sus condiciones.  Pero ahí están,  y que te escriban para que al menos reciban tu aliento es todo un honor, y en cierta medida una continuidad en lo que es tu trabajo. La han destinado a Granada, emblemático lugar hasta hace bien poco porque era un destino donde iba con mis alumnos. Allí  viví dos años y ahí situo gran parte de la acción de Sin Remedios. Comprenderéis que en las primeras páginas incluya, dentro de la dedicatoria, a mis alumnos, aquellos extendidos a lo largo de diversos espacios y tiempos, porque aparecen - si bien no son el centro de la trama- en la misma.

Hay maneras dispares, igual de reconfortantes, que estén todos en esta tarde, junto a mí,  en la presentación.